21.- El Pequeño Gigante y el Elvis Argentino

"Penas" - Sandro, 1968

En 1968, Amador Bendayán se encontraba en un momento crucial de su carrera. Había triunfado en la radio con su personaje cómico (Bartolo) en “El Bachiller y Bartolo” (1949-1959) y en la “Bodega de la Esquina” (1950-1960). Su instinto natural para la comedia, ingenio, lengua rápida, carisma y hasta su estatura (1,60 mts.) lo hacían un personaje simpático y muy querido por los venezolanos.

De la radio se movió a la televisión y continuó su éxito. Probó carrera en México en el cine, porque en Venezuela no había una industria cinematográfica tan desarrollada como la azteca y también le fue muy bien. Compartió créditos con María Félix, Angélica María, Miguel Aceves Mejía, Javier Solís, Luis Aguilar y José Alfredo Jiménez. Pero, luego de terminar “El Reportero” (una coproducción mexicano-venezolana, filmada en Venezuela y donde la gran mayoría del elenco estaba conformada por actores venezolanos como Joselo, Simón Diaz, Toco Gómez, Marina Baura y Raúl Amundaray y los mexicanos Andrés Soler y Tere Velásquez), Radio Caracas Televisión le hizo una oferta inusitada: conducir un programa maratónico de variedades.

Amador nunca había hecho algo así, pero en dicha planta de TV le tenían fe a la popularidad del nativo de Villa de Cura (Estado Aragua). El programa se llamaría “Sábado Espectacular” y comenzaría a las 3 de la tarde, terminando a las 9 de la noche. El formato era algo absolutamente novedoso y desconocido para la TV de Venezuela.

Ya existían precedentes en América Latina como “Sábado Gigante” con Mario Kreutzberger (Don Francisco) que reinaba en la TV chilena desde 1962 y los “Sábados Circulares” de Nicolás “Pipo” Mancera, de Argentina. Amador se lanzó a la aventura y fue un éxito. El programa duró hasta 1971, cuando Amador se fue a Venevisión e inició allí otra senda histórica con “Sábado Sensacional”, con el mismo concepto y donde se ganó el sobrenombre de "El Pequeño Gigante de los Sábados".

En su época en Radio Caracas Televisión, Amador presentó a La Lupe, Celia Cruz, y nuevos artistas procedentes del Sur. De Chile, llegaron “Los Angeles Negros”. Y de Argentina, llegaron la vedette Susana Giménez y un cantante que revolucionó todos los conceptos de “ídolo” que se tenían hasta aquel momento en Venezuela.

Nunca se habían visto ataques de histeria, desmayos y griteríos tan ensordecedores como los provocados por Roberto Sánchez-Ocampo, nacido en Valentín Alsina (un suburbio, al sur de Buenos Aires), de ascendencia gitana, caderas “enérgicas”, presencia sensual y un tono de voz inusual (por no decir diferente).

Se llamaba "Sandro" e inició su carrera cantando rock en español. Y por ello, le apodaron "El Elvis Argentino". En sus inicios, se presentaba con un grupo llamado “Sandro y Los Del Fuego”, hasta que decidió probar suerte como solista y se hizo tan grande que cambió su nombre a “Sandro de América”. Hoy, "El Aleatorio del Ipod"® me trajo uno de sus éxitos, del Álbum “La Magia de Sandro”: “Penas”, 1968…

 

  


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