46.- En un lugar de Granada, de cuyo nombre SI quiero acordarme
Se llamaba María de los Angeles de las Heras Ortiz, y nació en el noroeste de Madrid, en el barrio de Cuatro Caminos. Era una niña muy tranquila, pero con tendencia a “salirse con la suya”. En una palabra, malcriada. En casa vivía el abuelo y esto, probablemente, seria clave en su carrera, por varias razones: era su amigo, cómplice y confidente. Justamente era su abuelo quien la llevaba, a escondidas de sus padres, a festivales y concursos radiales de canto.
Eventualmente, dicha
información fue descubierta por los padres, los cuales aprobaron sus
participaciones, siempre y cuando fueran supervisadas por el abuelito. A los 15
años, participó en el espacio televisivo “Primer Aplauso”, cantando el
pasodoble “La sombra vendo”. Un cazatalentos llamado Luis Sanz, se interesó por
ella y decidió contactarla, claro está, hablando primero con sus padres, por
ser menor de edad.
Pero había que pulirla: la
pusieron en manos de profesores particulares para que terminara la secundaria
y, paralelamente, inició clases formales de canto, baile y actuación. Sanz la llevó
a muchos eventos sociales para que tuviera roce con los artistas más famosos de
la época. Se hizo muy amiga de otro cantante, nacido en Linares (Jaén), a quien
conocía del barrio en que vivía y con quien coincidía en los concursos de la
radio. Ese amigo, años después, se convertiría en Raphael.
El agente de María de los
Angeles tuvo que tomar otra decisión: había que cambiar su nombre, que era
demasiado largo. Le pusieron el sobrenombre que su abuelo le decía desde
pequeña: “Rocío”. Y su apellido fue escogido al azar y hay dos versiones, contadas
por la propia artista:
1) había un mapa de España
sobre la pared y a la primera, y con los ojos cerrados, puso ella el dedo sobre
un pequeño punto, y
2) había un diccionario en la
oficina del agente de Rocío, y al azar buscaron en la primera página que
abrieron.
El resultado en ambas versiones,
fue un pueblito, en el Valle de Lecrín, Provincia de Granada, que se llamaba “Dúrcal”.
Luego comenzó a cantar
regularmente en televisión hasta que, luego de una prueba de fotogenia, debutó
en su primera película “Canción de Juventud” (1962). Luego vino “Rocío de la
Mancha” (1963) y obtiene su primer contrato discográfico con Phonogram. Su
primer álbum, fue “Las películas de Rocío Dúrcal” (1963), una recopilación de
las canciones de ambas películas.
Con dicho álbum, hizo su
primera gira al extranjero. América era el destino lógico y México, Venezuela,
Puerto Rico y Estados Unidos, fueron sus primeras visitas al Continente que la
haría también “hija propia”. Luego vinieron más películas y más canciones, como
“Acompáñame” (1966) y “Amor en el aire” (1967).
Luego vino un lapso inesperado
de falta de éxitos provocado por su dedicación a la familia y una falta de
composiciones adecuadas. Hasta que el cantautor Juan Gabriel apareció en su
vida, resucitando su carrera. Se convirtió en la “Reina de la Música Ranchera”.
En 1981, sin embargo, regresa brevemente a la balada romántica con un álbum
dirigido y realizado por el productor español Rafael Pérez Botija, para el
sello “Ariola”, llamado “Confidencias”.
De ese álbum *El Aleatorio del Ipod ®" me trajo hoy una de las canciones que sería una de las más queridas en su repertorio “La Gata Bajo La Lluvia” (1981)
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