47.- Música y Fuegos Artificiales
Siempre se ha hablado de la inestabilidad política del Medio Oriente y de otras zonas “conflictivas”’ en el mundo. Pero, poco o casi nada, se comenta de las constantes guerras ocurridas en Europa, desde el inicio de los tiempos.
Esa misma Europa que ahora se llama a si misma, incluso como un ente legalmente constituído, "Comunidad Europea", ha vivido en constante conflicto desde siempre y hasta nuestros días. Y dichas guerras han tenido todas las razones o causas posibles: religión, política, economía, ambicion, conflictos personales, extremismos, racismo, rebeliones, revoluciones, etc.
Una de esas “Guerras Sin Sentido”, (podríamos hasta denominarla “Guerra de quítame esta paja del hombro”) fue la “Guerra de Sucesión Austriaca” (ocurrida entre 1740 y 1748). Dicho conflicto involucró a los más grandes poderes dentro del continente, simplemente porque, dos grupos en pugna no estaban de acuerdo en si María Teresa de Habsburgo, era o no, la heredera legal del trono de Austria y, de su padre Carlos VI.
Resulta que Don Carlos, al momento de su fallecimiento, era el Santo Emperador de Roma, Rey de Bohemia, Rey de Hungría y Croacia, Serbia y Archiduque de Austria.
Habían dos bandos:
A) Por un lado, Francia y Prusia decían que ella no debía acceder al trono por la Ley Sálica, la cual establecía la imposibilidad para una mujer de heredar el trono.
B) Por el otro, la Gran Bretaña y la Republica Holandesa, enemigos tradicionales de Francia, apoyaban a María Teresa.
Después de múltiples campañas, batallas y un enorme montón de muertos, en 1748 se firmó el Tratado de Aix-la-Chapelle (Aachen, Alemania), mediante el cual se confirmó a María Teresa como Archiduquesa de Austria y Reina de Hungría, pero con Prusia reteniendo el control de Silesia (hoy en día ubicada entre Polonia, la Republica Checa y Alemania).
Las salidas negociadas, tal como hoy, parecían no ser populares, ya que 8 años después iniciaron otra guerra, la “De los 7 Años”, porque a Austria no le había gustado que le quitaran Silesia, en primer lugar, con el tratado mencionado arriba.
Pero, vamos a detenernos en ese año 1748:
El Rey Jorge II de Inglaterra, visto el “éxito” obtenido con el Tratado de Paz de Aix-la-Chapelle del 24 de Abril de 1748, le encargó al compositor alemán George Frideric Handel, que compusiera una música adecuada para el festejo con fuegos artificiales que celebrarían la “paz arduamente conseguida”.
George Frideric Handel
Tal espectáculo se llevaría a cabo en el Green Park, ubicado hoy en el área de Westminster, en el mero centro de Londres, el 27/Abr/1749.
Pero, los problemas no faltaron:
1) La composición original incluía violines, pero como al Rey no le gustaba ese instrumento, Handel tuvo que eliminarlos contra su voluntad, por lo que el concierto se llevaría a cabo exclusivamente, con instrumentos de viento y percusión,
2) Handel había previsto que los ensayos se llevaran a cabo en Vauxhall Gardens, pero el concierto se hizo en Green Park, sitio que no era de su agrado,
3) Asistieron 12,000 personas, causando un enorme embotellamiento de carruajes, que por 3 horas obstruyeron el Puente de Londres, única ruta vehicular para llegar al área sur del rio Támesis, y
4) los fuegos artificiales fueron un desastre: esa noche la lluvia ocasionó que los fuegos artificiales se comportaran erráticamente, incendiando parcialmente la parte derecha del escenario, e hirieron a una dama asistente, quemaron a dos soldados y dejaron a uno, ciego y a otro, manco.
Para la posteridad ha quedado, sin embargo, la muy curiosa composición hecha y dedicada a unos fuegos artificiales.
"El Aleatorio del Ipod ®" me trajo hoy la versión musical de la “Música para los Reales Fuegos Artificiales” (1749), pero también me dijo que hubo un concierto hecho en Francia que recrea lo que debió ocurrir en la noche original del estreno, es decir, "Música y Fuegos Artificiales". Por ello, él me recomendó que viera los dos videos.
Y en efecto, vale la pena. Son dos espectáculos que hay que ver...
Haz click abajo, para ver los dos videos.
Sin Fuegos Artificiales (Royal Albert Hall, Londres)

