68.- Dinero para los pobres (pero, siempre hay un pero...)
Cuando “El Pocho” llegó al poder en Argentina, con la Revolución
del 43, estaba solo. Ya era viudo. Para no aburrirse, de inmediato se puso a
trabajar en tres cosas: 1) emborracharse de poder, 2) ganar amigos y 3) ganarse
enemigos, estos últimos, muy poderosos.
En cuanto al poder, ocupó la titularidad del Departamento
Nacional del Trabajo, la Secretaría de Previsión del Trabajo y Previsión, el Ministerio de
Guerra y la Vicepresidencia de la Nación. Desde los dos primeros cargos, tomó medidas para
favorecer a los sectores obreros y hacer efectivas las leyes laborales: impulsó
los convenios de contratación colectiva, el Estatuto del Peón del Campo, los
tribunales del trabajo y la extensión de las jubilaciones a los empleados
de comercio. Estas medidas le ganaron el apoyo de gran parte del
movimiento obrero.
En lo referente a los enemigos, estas medidas le generaron
el repudio de los sectores empresariales, las clases de altos ingresos y del
embajador de los Estados Unidos, los cuales usaron todas sus influencias para generar
un golpe militar, hacerlo renunciar y ponerlo bajo arresto.
Ya era 1945, y El Pocho ya no estaba solo. En esos dos años, desde su
llegada al poder, una mujer estaba con el: acompañándolo, aconsejándolo y moviendo
con su influencia todo lo que lo rodeaba. Se llamaba Eva Duarte. Y El Pocho,
era el sobrenombre de Juan Domingo Perón, quien, en 1946, se presentó a las
elecciones y fue electo Presidente de Argentina.
A través de su corta, pero muy impactante carrera política, Eva trabajó incansablemente
para generar un gran cambio social en la vida de los argentinos, de los pobres,
de los “descamisados”. Hizo esto a través de programas de construcción de clínicas
y de proveer comida y otros bienes esenciales a los mas desposeídos. Entre sus
otros trabajos hizo que muchas familias humildes tuvieran acceso a viviendas,
seguro social y servicios médicos.
Estaba naciendo “El Peronismo”. Pero, aunque muy popular entre las clases
bajas de Argentina, su gobierno estaba muy mal visto por Europa. Entonces, Eva
fue comisionada para viajar a ese continente para reunirse con los lideres de España,
Italia, Portugal, Francia, Suiza y Monaco, así como los vecinos Brasil y
Uruguay (“La Gira del Arcoíris”, así la bautizaron). El objetivo principal y
publico era “vender” la agenda política de su esposo en el exterior. Pero, había
otro objetivo, trasladar dinero y abrir cuentas en el extranjero, como
consecuencia de los beneficios generados por la corrupción.
Muchas denuncias mencionaban que esos programas sociales y la “Fundación
Eva Perón”, tenían como finalidad, distraer fondos públicos en beneficio del Presidente
y movilizar dichos fondos en el extranjero.
La Opera Rock “Evita” (1976), de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, describe este momento específico en la muy breve historia de Eva Duarte, con la canción “And The Money Kept Rollin in’”, la cual “El Aleatorio del Ipod”® me dejó escuchar hoy.
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